Sellos homenaje a Ingmar Bergman

Sellos homenaje a Ingmar Bergman

La filatelia Sueca rinde homenaje a su más afamado compatriota en el mundo del cine, no podía ser otro que el genial director Ingmar Bergman.

Su cine, esos dramas morales y filosófico-existenciales, no son más que la plasmación de una vida interior atormentada y llena de dudas, prejuicios y angustias existenciales. Era hijo de un pastor luterano y fue criado en la austeridad más pura y extrema, y en la típica severidad religiosa que todo lo prohíbe. Sin embargo, un Bergman tímido y apocado descubre en la universidad la filosofía existencialista y los más “liberales” ambientes estudiantiles y la combinación es explosiva. Él se mantiene dentro de los valores que ha aprendido, pero siente curiosidad, intenta explicarse el encaje de todo ello en la vida, bien como forma de sobrellevar sus penas, bien como crítica a la inconsciencia de la gente que vive despreocupado y feliz sin prestar atención a los grandes problemas humanos. La contradicción que le atormenta es: dejarse llevar, o bien reprimirse pero deseando internamente no hacerlo. Es como algunas escenas de sus películas (la violación de “El manantial de la doncella“, los criados que se enamoran en “Sonrisas de una noche de verano“, o algunas escenas en las que parece que las actrices van a besarse y finalmente se reprimen, como en “Persona” o “Sonrisas de una noche de verano“; por cierto, alguien debería escribir algo sobre las mujeres en el cine de Bergman, porque son perturbadoras, muy sensuales, muy carnales, y sin embargo son tomadas como estereotipos de una moral férrea y triste).

Él siempre vive consumido por la angustia, los fantasmas de una moral represiva, las dudas sobre la muerte, el sentido de la vida, la conciencia, el perdón, el pecado y la muerte. Todas esas obsesiones (el amigo Bergman no debía ser precisamente la alegría de la huerta) las vuelca en su cine, a veces desde el punto de vista de las relaciones de pareja (como en “Gritos y susurros“), otras desde un pretendido desequilibrio mental (“Como en un espejo“, “Persona“), otras tomando como ejemplo la familia (“Fanny y Alexander“, “Saraband“), pero siempre analizando la complejidad, las contradicciones del ser humano (su moral austera frente a sus deseos de hacerla añicos) y su relación con una existencia que le viene dada, que no elige, y de la que es privado por la muerte (“El séptimo sello“). El fracaso en las relaciones humanas deriva en la soledad, la deshumanización, el hecho de que estamos solos y ni el amor, ni la amistad, como manifestaciones hipócritas y contradictorias del ser humano, no sirven para aplacarla (“Fresas salvajes“). Ese desasosiego, esa falta de salida, le lleva a pensar en el suicidio, y por ende, en la muerte, y en la duda sobre si hay algo más allá. En su cine busca respuestas a esa pregunta, como todos, pero el no poder encontrarlas le genera frustración. Por eso en el post de “Saraband” hablaba de su rendición, porque se declara finalmente incapaz de aclarar sus dudas y se resigna.

Sellos homenaje a Ingmar Bergman

Colaboración especial de: 39escalones

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